lunes, 5 de enero de 2015

Mis 500 Palabras- El oficio de Escribir- Día 3- 05/01/2015

Para algunos escribir es como la lluvia, a veces hay épocas  de lluvias torrenciales, otras de sequías triste y en una que otra ocasión debes hacer danzas extrañas para obtener un par de gotas. Para otros la escritura y le bebida van de la mano; una buena mezcla etílica despierta a su adormecida imaginación y la sobriedad los  desespera  y los hunde en la zozobra.

Escribir es un oficio sencillo comparado con los oficios más duros de nuestra sociedad; no es tan difícil escribir comparado con destapar el drenaje de la ciudad; es más fácil escribir que operar a corazón abierto; escribir es un pasatiempo muy cómodo comparado con volar un avión y aterrizarlo entero.

Sin embargo, para muchos, el oficio de escribir parece una tarea titánica que requiere de una magia especial o de un trance al que pocos pueden acceder, pero, esto no es tal pues es más algo de constancia que de magia,  eso no quiere decir que no la haya.
Hay un viejo adagio que dicta “la practica hace al maestro”  y justo esto lo que tienen que hacer los aspirantes a “grandes escritores” , uno debe escribir y escribir y escribir; soñar que escribe, pensar en escribir mientras te bañas, escribir en la servilleta del  desayuno, de la comida o de la cena. Uno debe obsesionarse con la escritura, pero, también debe hacerlo con la lectura; Esta comprobado que muchos animales aprenden ciertos hábitos por imitación,  y leer un buen libro, uno que nos inspire, nos pone en el camino de la escritura, en el afán de querer imitar eso que nos despertó el amor por las letras.

En estos últimos años la figura del escritor se ha convertido algo que muchos quieren lograr, en algo imitable, por esa razón hay una horda de individuos que se adentran en la bruma del oficio de las letras  pensando que sus primeras composiciones serán un “Best seller”; pensando que vendaran millones y saltaran a la fama; que se harán películas de sus personajes; soñando con las entrevistas, con que le pregunten, ¿en que se inspiró usted para su novela?; ignoran, o no quieren ver, los largos días de sequía, los inevitables rechazos al querer publicar su obra, las “horas nalga” tecleando palabras, las lágrimas de desesperación cuando la cosa no avanza, pero sobretodo se olvidan de la soledad, la labor de un escritor se hace en soledad; la única compañía que tienes son tus demonios internos, esos que tratas de exorcizar a través de esos personajes que creas.


Al principio escribes un par de palabras al mes; más tarde te das cuenta que de esa manera no llegaras a ningún lado y escribes un par de páginas a la semana; cuando te das cuenta de que esto sigue sin ser suficiente escribes 500 palabras diarias y después cuando creas que puedes mejorar llegas a las  1000; al final cuando la ansiedad por crear algún legado supera la cordura, escribirás muchas horas sin  parar; lo harás por días  enteros, hasta que todos se pregunten dónde te has ido. 
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