martes, 6 de enero de 2015

Mis 500 Palabras-Día 4- 6 de Enero de 2015- Cuenta la Historia de Alguien

Esta es la historia de un hombre que conocí y que a un tengo el gusto de ver de vez en cuando; muchos años atrás, más de lo que yo he vivido, una muchacha de piel clara y ojos color miel escapaba de la hacienda de sus padres   junto a un joven de la servidumbre, indio pata rajada solían llamarlo sus jefes  a sus espaldas, juntos viajaron hasta Oaxaca, tierra natal del joven,  y se asentaron allí. Tiempo después tuvieron un par de hijos, esta composición trata de lo poco que conozco a cerca de uno de esos  hijos, el menor.
Cirilo Cruz era un niño que creció  rodeado de naturaleza, pues su familia vivía así, desde pequeño lo enseñaron a identificar algunas plantas medicinales y a trabajar duro, le enseñaron a sacar provecho de lo que le ofrecía el medio; curso la educación básica, que empezaba a darse en aquella época,  se le daban bien las matemáticas y un poco el español; el niño se convertiría en joven y empezaría a trabajar en uno que otro oficio.
Cuando aún era bastante joven se casó con Joaquina, con la que tuvo varios hijos; Pero por ahora nos remitiremos a los principios del matrimonio de estos dos jóvenes; El construyo poco a poco una casa para los dos,  con el tempo empezaron a criar animales como gallinas, cerdos y borregos, además de cultivar algunas hortalizas; todo parecía marchar sobre ruedas, pero todo esa comodidad y estabilidad que habían logrado se vino abajo cuando Cirilo tubo un pleito de cantina con unos soldados de la marina, lo amenazaron con matarlo y tuvo que huir junto a su esposa y sus dos primeros hijos.
Después de huir  de Oaxaca se instalaron en Potrero Nuevo, en el municipio de Atoyac, se instalaron en una pequeña casa que los padres de Joaquina les prestaron y estuvieron ahí por 5 años. Cirilo consiguió un trabajo como ayudante en el oficio de la construcción y allí fue adquiriendo experiencia hasta llegar a ser la mano derecha de los mismos arquitectos, mientras tanto la familia crecía y ahora tenían que criar a cinco hijos por lo que Cirilo debía conseguir un trabajo mejor remunerado; Mientras Cirilo trabaja su mujer no se pasaba el rato de ociosa, pues se pasaba horas lavando ropa ajena para complementar la entrada de dinero de su marido.

Fue uno de los mismos arquitectos con los que trabajaba Cirilo quien le abrió las puertas a un mejor trabajo ofreciendo un trabajo como velador, al principio él no lo acepto, pues estaba estancado en la comodidad y frenado por un creciente alcoholismo,  no fue hasta que Joaquina lo estuvo a punto de abandonarlo que se decidió a tomar el trabajo como velador en el ingenio “el Potrero”. Meses después llegaron las cuatas, Gabriela y Marcela respectivamente, años después otro par de niños y también llego una casa que le tocaba por sus años de trabajo; Entonces comenzaron a criar pollos, cordero y cerdos, también sembraron hortalizas, maíz y uno que otro árbol frutal. 
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