domingo, 1 de febrero de 2015

Mis 500 Palabras- Día 30- Escribe a Tus Hijos 2

Hola chico o chica, o ¿por qué no? Los dos, ha pasado casi un mes desde que empeze este desafío de escribir 500 palabras diarias durante 31 días, ya estoy en la recta final,  y pienso que es tiempo de escribir algo para ustedes una vez más; en mi presente, que es mi futuro desde donde me leen, el sol brilla y el invierno se aleja poco a poco, comencé a escribir esto en un autobús yendo a una reunión con mis amigos esperando pasar un rato agradable, ahora me ocupa la tarea de escribirles algo importante.

Primero que nada quiero hacerles saber que los amo, aun en mi presente que no han llegado, y que siempre pondré ese amor por encima de todo; los hombres creen que la mayor riqueza que pueden llegar a tener  es una riqueza material, la riqueza que da el oro, la plata o cualquier mineral precioso, la riqueza que da el dinero y el poder; creemos tontamente que eso es lo más valioso del mundo; En esta sociedad vivimos en un error, adoramos la riqueza banal y nos olvidamos de lo realmente valioso para nuestra especie; lo verdaderamente valioso para el mundo son los niños que son las próximas generaciones de hombres y mujeres que tendrán el mundo en sus manos. Por tanto ustedes son lo más valioso del mundo para mi y a la vez la mayor riqueza de este hombre.

Tiempo atrás tuve un trauma, de cuando era pequeño, siempre quise defender a mi hermano menor, su tío José, siempre quise cuidarlo y protegerlo de todo daño; por desgracia para mí, en mi niñez y adolescencia, fui débil, miedoso e inseguro por lo que no podía defenderlo como mi corazón me lo exigía; siempre fallé en mi labor de protegerlo y cuando logré superar mis miedos e inseguridades para poder defenderlo él ya había crecido y se podía defender solo; esto lo considero mi mayor fracaso, por encima de cualquier fracaso profesional o amoroso, no pude defender a una de las personas más queridas por mí. Con esto quiero decirles que no cometeré el mismo error con ustedes, dejaré de lado mis miedos e inseguridades y los defenderé con mi vida; aunque tenga que vender mi alma porque ustedes serán mi tesoro.

Hay tantas cosas que quisiera enseñarles, hay tantas cosas que Aprenderé de ustedes; así es la vida, la gente piensa que por llegar a la edad adulta ya lo saben todo pero la vida a menudo les recuerda que no es así; siempre hay algo nuevo que aprender, algo nuevo que entender o que explicar;  todos somos aprendices, incluso un padre que pretende educar a sus hijos termina aprendiendo muchas cosas de ellos. Yo no soy perfecto, ni nunca lo seré, yo no lo se todo, ni nunca lo sabré, pero haré todo lo posible por responder a sus preguntas y por guiarlos de la mejor manera posible en esta vida que a veces es tan dura. Algunos budistas creen que antes de reencarnarnos elegimos a nuestros padres para aprender algo que ellos tienen para enseñarnos y nosotros algo a ellos, de ser así, no me queda más que agradecerles por elegirme como uno de sus maestros y también como uno de sus aprendices.

El futuro siempre parece tan distante pero a la larga nos alcanza y nos supera; puede parecer lejano el día que ustedes lean estas palabras, pero cuando ese día llegue el futuro será el presente y el día que escribí esto estará muy lejano en el pasado.
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