sábado, 7 de febrero de 2015

Mente humana según mi opinión

No soy psicólogo ni especialista en la materia pero a través de mí aprendizaje y experiencias he llegado a la siguiente conclusión acerca de la mente y el alma humanas.

La mente se compone de cuatro partes; el yo ideal, el ego, lo que crees ser y el ser.

El juego de la mente en el que todos nos vemos atrapados consiste en un ideal que nos llama a alcanzarlo mientras el ego nos tira de los pies para evitar que lo dejemos, al estar atrapados entre el ego y en ideal le damos valor a eso que creemos ser dejando de lado el verdadero ser. De este constante estrés surgen los malestares mentales.

El yo ideal es esa meta a la que tenemos que llegar tanto física como moral y mentalmente; es la expresión máxima de los ideales y sueños que otros han vertido en ti y los que el ego cree que deberías tener. Te dicta por donde tienes que moverte para alcanzarlo. Si hubiera que personalizarlo sería una versión de ti pero más alta, más atractiva, con alto carisma y cualquier otra cualidad que siempre has soñado tener. Por lo general si logras llegar a esa meta automáticamente se crea una nueva, por lo que el yo ideal jamás será alcanzado.

El ego es eso que constantemente te recuerda que no puedes hacer tal o cual cosa, aquel que te dice que no puedes cambiar;  pero también es aquella parte de ti que te hace susceptible a las ofensas y mientras más esclavo del ego seas más irritable y sensible estarás; porque el ego es, redundantemente, egoísta y desea toda la atención y cariño para él.

Lo que crees ser; son todas las etiquetas y títulos que has ido acumulando a lo largo de la vida, comenzando por tu nombre. Vives orgulloso de lo que crees ser, tienes un título de licenciado o ingeniero colgando en la pared o guardado con recelo y cada que puede hinchas  el  pecho y dices: yo soy ingeniero, soy licenciado, soy doctor, etc. Y exiges que te reconozcan como tal, como cuando obligan a sus alumnos a poner licenciado o ingeniero antes de escribir en nombre del profesor.
Tan orgulloso estas de tus creencias que las tomas como parte de ti, dices, soy cristiano, soy budista, soy musulmán, soy. Hay personas que  matarían por defender su religión porque creen que es parte de su ser.
Crees que eres tus estudios, crees que eres tu conocimiento, crees que eres tu religión y crees que eres tu nombre, pero no eres eso.

El ser.  Los perros carecen de yo ideal, del ego y  tampoco creen ser  algo; los perros simplemente son y no se enteran que nosotros les llamamos perros pues no les importa. De igual forma los gatos, nosotros les decimos "gatos" pero a los gatos no les importa como les llamen los otros y solo son; perros y gatos viven su vida siendo y andan por ahí corriendo, maullando y ladrando felizmente. El ser humano ha perdido el ser pues cuando no está envuelto en los juegos del ego se encuentra soñando ser el yo ideal y cuando no está en el ego ni en el yo ideal está  contemplando lo que cree ser, sus etiquetas. Solamente cuando el humano aprende a callar las voces en su cabeza, la discusión interna entre cada parte que quiere ser el yo principal, descubre el ser y encuentra la tranquilidad; entonces lo abandona el estrés y la neurosis, decide que pensar y cuando pensarlo; y cuando pensamientos de "no puedo" o "quiero" llegan a su mente podrá callarlos.

La mayoría de la humanidad vive siendo esclava del ideal, del ego o de lo que creen ser.

Cuando eres esclavo de los ideales te haces ambicioso y te frustras porque tu vida gira alrededor de algo que no podrás alcanzar y de lograrlo aparecerá algo más que perseguir. Vives enojado por un futuro que no ha llegado y te olvidas del presente.

Cuando eres esclavo del ego vives con miedo a equivocarte, a no ser aceptado, a que no te den cariño; con miedo a que se den cuenta que no eres perfecto; vives enojado y acosado por tus defectos y tus errores del pasado. Vives peleandote con el vecino porque crees que habla de ti o porque tu hablas de él. Vives en un pasado que ya se fue y te olvidas del presente.

Cuando vives siendo esclavo de lo que crees ser, éstas en el punto medio entre el ideal y el ego; tratando de satisfacer a ambos, que no son tú, buscas acumular logros y títulos que te hagan parecer bueno ante tus jueces internos, el ego y el ideal. Vives para el pasado y para el futuro Perdiéndote el presente.

Cuando vives siendo vives el presente; cuando callas las voces del ideal, del ego y de lo que crees ser escuchas mejor al prójimo y te escuchas mejor a ti mismo, que eres el que actúa en silencio; cuando callas esas voces te vuelves inmune a los insultos, intentos de provocaciones y chismes pues todos hablaran a lo que no eres y al no ser ni tu ideal,  ni tu ego, ni lo que crees ser no habrá insulto o chisme que pueda afectarte o dolerte y nadie podrá provocarte a actuar con violencia.

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