lunes, 30 de noviembre de 2015

Trasnochar

mi mete está muy lógica
como para escribir poesía
desorientada 
tratando de nadar aguas tormentosas
con criaturas que como ventosas
tratan de pegarse a mi alma...

Ratos aciagos gorgotean en mi cerebro aturdido; palabras disparadas con saña y sin arrepentimiento retumban en mis oídos, también aturdidos, ¿qué puedo hacer para encontrar algo de calma? ¿Para encontrar mi lugar en el mundo?...

yo no puedo salvar vidas
con suerte mantengo la mía 
tu ya has salvado tantas
eso te pone en otra categoría
ahí lejos
tu eficazmente útil
y yo solo pienso y pienso...

Soy un hombre que se enamora demasiado, tengo una capacidad inmensa para hacerlo; soy un hombre al que le encantan las figuras femeninas, sus risas, sus voces, su cháchara y sus demás encantos; sin embargo se por experiencia que esto no es reciproco más bien lo contrario.

en las noches vienes 
te llevas la sonrisa de mi cara
mientras revoloteas por la cama
por todo el espacio que tienes
y de un momento a otro
escapas por la ventana
dejándome solo
¡oh melancolía!

la neblina nocturna me arrulla mientras me deslizo de apoco al cálido mundo de los dueños, a la otra realidad, el aroma de la brisa te aleja de mis pensamientos y su rumor dibuja una sonrisa en mi rostro..

moriré algún día
será como irme a dormir
ya no hablaran mal de mi
sin sentirse culpables
o un poco infames...

mis oídos ya están sordos para esas palabras hirientes, ya me trague muchas de niño, se que tengo una capacidad para amar infinita, infantil e incomprendida; yo amo como un perro, nada más porque si, por puro instinto, porque no se hacer otra cosa... porque si no amo muero..



  





 
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