martes, 4 de marzo de 2014

Sobre por qué a algunos hombres maduros, y no tanto, les atraen las mujeres jóvenes


La novela Justine de Donatien Alphonse François, Marqués de Sade para los amigos, trata de una joven que, dramáticamente, queda huérfana en una sociedad llena de múltiples vicios y que incita al desenfreno sexual; Justine es una chica linda, inocente y firmemente decidida a conservar su virtud en ese mundo perverso; la novela gira entorno a los andares de la muchacha y su lucha contra su entorno para mantenerse virtuosa, pues Hombres y mujeres la desean y tratan de aprovecharse de su inocencia e ingenuidad; y mientras ella la pasa mal en su anhelo de pureza, pues es victima de burlas y castigos por parte de sus incitadores, mira como los corruptos y perversos son recompensados por la sociedad y el credo. Justine tendrá que decidir si seguir conservando su virtud a pesar del sufrimiento, o entregarse al vicio, el placer y el desenfreno que le ofrece, y le incita a participar constantemente, la sociedad que la rodea.

Y es esta historia la que me lleva al tema de este pequeño ensayo; pues todo hombre, sin importar lo caballeroso , atractivo, buen rollo o romántico que sea lleva un marqués de sade en su interior, algunos lo controlan más que otros; y todo hombre(en especial todo hombre maduro de 30 años en adelante) quiere una Justine.
Los hombre pueden, podemos, poner mil pretextos sobre por qué prefieren a una mujer joven; ¿Cuantos no han querido ser el primer amor de una mujer?; los viejos verdes pueden decir que prefieren a las jóvenes por su fertilidad, porque tienen una vitalidad que las de su edad ya no poseen, etc. Pero la verdadera razón del deseo de un hombre hacia una mujer joven, y de preferencia inocente, es la posibilidad de corromperla; porque si los hombres tienen un marqués de sade en su interior, las mujeres tienen a afrodita, a venus y a toda deidad de la belleza, la fertilidad, sexualidad y el amor.

El hombre, cuanto más envejece, fantasea con tomar esa venus que la mujer tiene dentro y moldearla a sus caprichos, fantasías y deseos; quiere una Justine a la cual incitar y corromper; a la cual enseñarle los trucos que ha aprendido con las otras. Solo basta mirar el mundo y la historia; el valor que se le da a la virginidad y pureza, en especial de la mujer; puedo decir que a través de la existencia humana el fenómeno de Justine se repetirá incansablemente, pues esta arraigado en la cultura, religión (porque asta los dioses las prefieren jóvenes e inocentes) y manera de ser de muchas sociedades, miremos la actual y no encontraremos muchas diferencias con la que se enfrento Justine en la novela del Marqués.

Con esto no quiero decir que los hombres somos unos insensibles que solo andan en busca de placer; no, como dije antes todos llevamos un marqués de sade en nuestro interior, la cuestión es saber moderarlo; pues si llevamos al marqués también podemos llevar a platón, a romeo(y su infinito amor por julieta) e incluso un poco de buda y cristo.
Para cerrar este ensayo no puedo evitar preguntar a las jóvenes: 
Alguna de ustedes ¿se identifica con Justine?
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