jueves, 9 de julio de 2015

Sobre la muerte

Los humanos sufrimos mucho cuando un ser querido muere; nos deprimimos; pasamos días, meses o años en duelo; y es normal, después de todo estábamos conectados emocionalmente a ésa persona y era importante para nosotros( miles de personas mueren a diario; no nos importa porque no les conocíamos y no teníamos conexiones emocionales con ellos por tanto no eran importantes para nosotros); mientras más fuerte la conexión emocional, la intimidad, más dolorosa es la partida. Pero, de nada sirve estar en un duelo permanente, de nada sirve torturarse una y otra vez recordando la muerte de esa persona y sin embargo lo hacemos una y otra vez, como torturándolos, en el fondo queremos que ese ser querido vuelva, en el fondo eso del cielo o el paraíso jamás termina de convencernos; y eso es lo que más duele, la incertidumbre de no saber que hay después. Sin embargo eso no justifica quedarse hundido y paralizado; bien dijo Sidartha Gautama " en la vida el dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional"; uno decide si revolcarse en el dolor de la pérdida o superar el dolor y continuar.
Y aunque ese ser querido ya no esté, aunque nos haya dolido y frustrado su partida, aunque nos hayamos quedado con tantos "te quiero", "te amo" o "eres importante para mi" por decirle debemos darnos cuenta que  la muerte no importa, lo importante es haber vivido; lo verdaderamente importante son esos momentos que pasaron juntos, esos nadie te los va a quitar y ni la misma muerte puede cancelarlos; si, puede que hoy ya no esté, pero vivió y eso es lo que vale; antes de nacer ¿dónde estábamos? Y después de morir ¿a dónde vamos?, es un retorno al origen, sea cual sea, la vida es un viaje y debes alegrarte de compartirlo con la gente que está, verdaderamente, contigo; la muerte es inevitable, pero eso le da más valor a la vida.
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