miércoles, 16 de abril de 2014

Don Gris y Arnoldo Blanco


Arnoldo llega a su casa, Don Gris apenas aparta sus ojos del televisor y comenta:

- el chico Blanco a llegado ¿no?
-no, seguramente me han matado y mi fantasma vino amablemente a decírtelo- Arnoldo lanza la mochila a un lado y toma una lata de refresco de el refrigerador.
- claro, claro; bueno señor fantasma amable tráeme una cerveza- lo dijo mientras se palmeaba su enorme barriga; don gris tenia obesidad mórbida, le había dicho a Arnoldo que gracias a eso el gobierno le dio una incapacidad medica y ademas le daba un cheque mensual.
-mejor levanta el trasero; te haría bien de vez en cuando
- no me hables así muchacho insolente; son un hombre discapacitado y con una profunda depresión- fingía indignación cuando decía todo eso. 
Arnoldo saco una cerveza del refrigerador y se la paso a Don Gris mientras decía:
-cualquier hombre que no se pueda ver el pene tendrá una crisis y como consecuencia una depresión
Don gris se carcajeo un momento antes de hablar
-muchacho cabrón, si supieras todas las aventuras que vivió este muchachito- al hablar señalaba su entrepierna o la lonja que ahora cubría su entrepierna - a tu tía Aglahe le encantaba- estallo en risas.
- si, si, a la tía Agla le encantaban muchas cosas; en fin, me voy al trabajo-el muchacho entro al cuarto; al salir portaba un uniforme de una de esas franquicias de comida rápida. Al verlo don gris dijo:
- escuela y trabajo; ta vas a gastar muchacho, deberías aprender de Don Gris y conseguir una incapacidad; aquí entre nos, la necesitas jejeje
- ¿y ser un cerdo atrapado en un sillón? no, gracias
-por lo menos no soy un esclavo- replico don gris sonriente.
-por lo menos yo existo- sanjo Arnoldo.
Don Gris estallo en carcajadas mientras se disolvía en el sillón
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