lunes, 30 de noviembre de 2015

Trasnochar

mi mete está muy lógica
como para escribir poesía
desorientada 
tratando de nadar aguas tormentosas
con criaturas que como ventosas
tratan de pegarse a mi alma...

Ratos aciagos gorgotean en mi cerebro aturdido; palabras disparadas con saña y sin arrepentimiento retumban en mis oídos, también aturdidos, ¿qué puedo hacer para encontrar algo de calma? ¿Para encontrar mi lugar en el mundo?...

yo no puedo salvar vidas
con suerte mantengo la mía 
tu ya has salvado tantas
eso te pone en otra categoría
ahí lejos
tu eficazmente útil
y yo solo pienso y pienso...

Soy un hombre que se enamora demasiado, tengo una capacidad inmensa para hacerlo; soy un hombre al que le encantan las figuras femeninas, sus risas, sus voces, su cháchara y sus demás encantos; sin embargo se por experiencia que esto no es reciproco más bien lo contrario.

en las noches vienes 
te llevas la sonrisa de mi cara
mientras revoloteas por la cama
por todo el espacio que tienes
y de un momento a otro
escapas por la ventana
dejándome solo
¡oh melancolía!

la neblina nocturna me arrulla mientras me deslizo de apoco al cálido mundo de los dueños, a la otra realidad, el aroma de la brisa te aleja de mis pensamientos y su rumor dibuja una sonrisa en mi rostro..

moriré algún día
será como irme a dormir
ya no hablaran mal de mi
sin sentirse culpables
o un poco infames...

mis oídos ya están sordos para esas palabras hirientes, ya me trague muchas de niño, se que tengo una capacidad para amar infinita, infantil e incomprendida; yo amo como un perro, nada más porque si, por puro instinto, porque no se hacer otra cosa... porque si no amo muero..



  





 

lunes, 2 de noviembre de 2015

Los Dientes de la Buela

Originalmente escrito en 2012; aquí está tal cual lo parí, con errores y todo.

-Los Dientes de la abuela-

-¿Abuelita, por que no tienes dientes?-pregunta la niña mientras remoja su pan en  la leche.
-jejeje mi niña  hace tiempo que se me cayeron-la centenaria anciana mira a su nieta con ojos vidriosos y nublados por las cataratas. Ella le recuerda a sus hijas y a ella misma, a esa juventud que se fue.
-abuelita ¿y no te crecerán  otra vez?- la niña ladea su  cabeza mientras pregunta con cara de curiosidad.
-no mi niña, ya no me crecerán-a la abuela le encanta la curiosidad de su  nieta.
-¿a mi también se me caerán?- la pequeña no deja de mirar la curiosa boca sin dientes de su abuela.
-Si, pero aun  falta mucho- la abuela le acaricia con ternura  el pelo a la niña.
-los bebés tampoco tienen dientes ¿Eres como un bebé abuelita?-  bebe un largo trago de leche mientras mira la anciana sonreír.
-jajajjaja si casi soy como uno, así son las cosas  uno nace indefenso y muere indefenso- entonces recuerda con melancolía todo: los familiares que se han ido, la juventud y sus conflictos, pero sobre todas las cosas siempre recuerda a su marido, el siempre sonreía, asta en sus últimos días cuando su enfermedad lo consumía no dejo de sonreír, por eso ella siente  la obligación de sonreír, a pesar del dolor hay  que sonreír, no le daría el gusto a la muerte de llevársela con cara  de tristeza.
-abuelita no quiero que te mueras- la niña mira suplicante a la mujer de pelo blanco y desdentada, los ojos de ambas se ponen vidriosos.
-eso no se puede evitar pequeñita,  Dios decide cuando le toca a uno, aunque yo creo que el ya se olvido de mi porque ya estoy bien vieja y sigo aquí, asta mi Manuel se me fue y yo sigo aquí – una lagrima rebelde se escurre por la mejilla de la abuela- se olvido de mi-repite.
-Abuelita no estés triste, el  no se olvido de ti, lo que pasa es que  Diosito quiere que platiques con migo y que me cuides para que no me sienta solita- la anciana abraza ala niña, las lagrimas se escapan al fin de sus ojos y  después de mucho tiempo se siente con ganas de vivir.