sábado, 21 de junio de 2014

Diario de Edgar Rose

29 de febrero de 2013

Estaba dejando todo atrás, en un océano sulfuroso de recuerdos agrios; las paredes de mi habitación eran blancas, ese día decidí pintarlas de celeste para que todo esto no parezca un manicomio y para que no acabe creyendo que estoy loco.  Café y un pan dulce, el desayuno ordinario, bañarse y vestirse para ir al trabajo; no había tanto que hacer, tendría tiempo de pintar el cuarto al regresar  del trabajo de ese  día; cuándo llegue al  domicilio del cliente me recibió una mujer  bastante angustiada, me hizo pasar y me llevó rápidamente a la recámara donde estaba su hija, que era más grande que mi departamento, la muchacha estaba en la cama, arropada de pies a cabeza, pálida como la muerte y con la melena rojiza despeinada, era  hermosa, al sentir mi presencia, o mi mirada, centro su atención en mí y me escaneo con un par de ojos verdes que habrían enamorado a cualquier hombre,  pero mis desgraciados ojos que nacieron con el don de ver más de lo que yo quisiera me mostraban al ser que usurpaba la belleza  de la joven.

Estaba yo frente a una bella mujercita de entre 15 o 16 años y que muy probablemente seria una mujer esplendorosa; también estaba frente a un demonio que tomo una vida inocente para divertirse. Su madre quito la sabana que la cubría para mostrarme que la muchacha estaba atada, me explico que un vecino la había ayudado a hacerlo;  la mujer me había explicado con anterioridad la situación por la que pasaba su hija, me dijo que los medicos le habían diagnosticado una serie de enfermedades mentales,  que al principio lo creyó y sometió a su hija a los tratamientos pertinentes que lejos de ayudarle empeoraron las cosas al tornar a la niña más agresiva; me contó con angustia como le suministraban calmantes a su hija y como estos parecían no surtir efecto. Cuando la mujer empezó aescuchar ruidos de pasos y extrañas risas en lugares inesperados de la casa el miedo se apodero de ella y más tarde se transformados en pánico al escuchar, al rededor de la una y las tres de la madrugada, gritos y risas demenciales  procedentes de la habitación de su hija; desde entonces recurrido a cualquiera que le ofreciera una solución, santeros, sacerdotes y demás desfilaron frente a la muchacha, y todos fallaron; los falsantes siempre fallan.

Mesente a un lado de la chica que me miro con sus ojos llenos de desprecio; yo no la miraba a ella, me consentraba en el gusano que llevaba puesta su piel y que tenia la conciencia de la niña prisionera en algún lugar. Le coloque mi mano en su frente a lo que ella respondió con gruñidos y vanos intentos de morderme; cerre los ojos y me presipite al interior de su mente.

La mente de un adolecente es confusa y se encuentra en constante cambio, como una ciudad en renovación, tiene una frescura natural y un aire de romanticismo, puede haber musica por doquier o pinturas, o cualquier otra expresión artística; en definitiva la mente de un adolecente, o de la mayoria, suele ser un lugar alegre; caótico pero alegre. La mente de un adolecente invadida por uno de estos parásitos que llamamos demonios es otra cosa;  a diferencia de la natural frescura de la de un joven, esta se siente fría y vieja;  como si algo antiguo hubiera impuesto su propio orden.  Llegar, o aparecer, en ese nivel de realidad es algo desorientador, pero tan pronto toque el  "suelo"  me puse en guardia pues el gusano se movía en esos dominios, y no estaba en sus planes perderlos. Andube entre las ruinas de una escuela y de una casa, camine por la orilla de un lago contaminado y andube asta llegar a un templo como una gran catedral negra; Entre en ella y encontré lo que buscaba, una muchachita pelirroja se encontraba tendida en posición fetal en el centro del templo, unos metros más adelante estaba el demonio que al verme sonrió.

Era como una nube de humo negro con una macabra máscara sonriente como cara; me inque junto a la muchacha y coloque mi mano en su frente, como lo hacia mi yo físico,  el gusano rugio y se lanzo furioso sobre nosotros. Después hubo muchos gritos; grito el demonio, grito la niña peliroja, grite yo y también grito la madre de la chica cuando su hija y un desconosido que había contratado para exorcizarla se pusieron a gritar como locos; después del susto les asegure a madre e hija que su visitante no volvería; Aura, la madre, estaba feliz por ver a Sofia, la hija, cuerda de nuevo, la chica aún estaba pálida pero por lo menos ya no haría cosas raras por las noches. Aura me pagó y me agradeció, yo le recorde la garantía de que no volvería el gusano y me fui a casa.

Al llegar a  casa vomite en el retrete, una espesa pasta negra y amarga; cuando sali del baño mire las paredes blancas de mi habitación y pensé en pintarlas otro día, me tendi sobre la cama con la satisfacción de haber eliminado a otro gusta del mundo y de tener 15 000 pesos en los bolsillos.


lunes, 2 de junio de 2014

Breve Historia Sobre Usted y el Universo

Todo comenzó para ti el día en que naciste o el día de tu concepción; no, mejor digamos que empezó cuando tu tomaste conciencia de estar con vida. Cuando abriste los ojos por primera vez, cuando te removías entre los brazos de tus padres o familiares, y todos estaban contentos con la nueva vida que se estaba estrenando.  Pero la historia  de lo que eres empieza millones de años antes en el núcleo de una estrella y,  yendo más atrás aun en el tiempo, podrías encontrarte, podríamos encontrarnos todos, en un punto donde toda la materia era contenida, quizás un agujero negro que se trago a un universo anterior, quizás en un pensamiento de algún Dios o en algún ovulo cósmico que fue fecundado; imagina que en ese momento todo lo que fuimos, todo lo que somos y todo lo que podremos llegar a ser, se encontraba concentrado en un solo punto; todos los caminos y destinos estaban mezclados.

En esos tiempos eramos materia inerte, la conciencia ni siquiera existía, no al menos para nosotros; hizo falta  otro estallido para mandarte por el camino de la conciencia y de la vida; un ovulo fue fecundado y, emulando lo que el universo hizo una eternidad antes, estallo en vida; división tras división te acercabas más a la existencia; expansión tras expansión te armabas como un rompecabezas. Nueve meses después naciste  en una nueva explosión, con un grito que anunciaba que llegabas a cambiar al mundo; con un llanto más de miedo que de triunfo pero aun así valiente. Desde ahí comenzó tu historia, tus situaciones y lo que te define; la vida te hizo y tu hiciste a la vida.

En ocasiones la gente entra en crisis porque se sienten viejos, si supieran lo realmente viejos que somos  la palabra "crisis" se quedaría corta; lo cierto es que aunque tengamos "X" años de vida, nuestra materia prima tiene la misma edad que este universo, la misma edad que la galaxia, la misma edad que las estrellas  y la misma edad que todo lo que nos rodea. Cuando sientas el peso de los años o las tempestades de la etapa en la que te encuentras(todas las etapas de la vida tienen sus momentos de crisis tontas) piensa que la materia y las ondas que hoy están contigo  estuvieron en en el nacimiento de miles de estrellas, en la muerte de otras tantas, en la colisión de un par de galaxias y en algún otro humano o ser vivo anterior a ti ; y por ende tus dilemas actuales no son nada comparados con los que pasaste ante de tener conciencia.

 Por ahora te dejo con unas palabras un tanto idealistas: 

"Eres  una criatura muy especial, no por nada el universo se tomo tantas molestias para poner  escenario a tu vida; le tomo millones de años crear las estrellas que miras por las noches, otros tantos moldear la roca tan bonita que habitamos y unos pocos más darnos la capacidad de entender todo esto; es triste que entre nuestra especie estemos tan divididos y llenos de conflictos, pero no perdamos la esperanza pues el ser humano es una criatura que cambia y un día de estos despertaremos con la certeza de que todos somos  parte de todo, entonces los conflictos serán cosa del pasado"